lunes, noviembre 19, 2007

Tales From The Inner Lands - Principio de la Oscuridad (Parte II)

Banshee a veces no entendía el comportamiento de Ondina. De vez en cuando hacía las cosas que parecía que las hiciese expresamente por rencor, pero otras, como lo que había hecho ahora, demostraban una amabilidad incomprensible. Que hubiese conseguido que el chico y ella se quedaran a solas era algo que le agradecería durante mucho tiempo, si es que Ondina se lo permitía.

Banshee lo miró a la cara mientras se acercaba al scanner. Estaba con los ojos cerrados, como sumido en un sueño, inmóvil, esperando (suponía Banshee) que alguien le dijera que la prueba había terminado.

-¿Cómo te encuentras? - le preguntó Banshee, sin acertar a una pregunta más concreta. Aquella situación le resultaba un tanto violenta, era la primera vez que se encontraban hablando dentro del Interior y, con sus cuerpos allá dentro, era como si volviesen a conocerse de nuevo. El muchacho abrió los ojos ante la pregunta, para ver con quien hablaba.

- Un poco... extraño. Aún no me he acostumbrado al cambio - se miró las manos extendiendo el brazo hacia adelante - mis manos, mis pies, mis brazos y mis piernas... de pronto todas mis extremidades miden más. Es una sensación extraña, aún ando tropezándome con el suelo.

Banshee sonrió. Se recordó a sí misma en su habitación, enredada con su propio pelo e intentando llegar al cuarto de baño para mirarse la cara en el espejo, años atrás, cuando experimentó el primer cambio.

- A todos nos pasa la primera vez - le dijo un tanto divertida - te acostumbrarás. Es más, habrá cosas que disfrutarás mucho. ¿Has probado ya a ver en la oscuridad?

- ¿Ver en la oscuridad?

- Sí. Perteneces a una de las razas del fuego. Cuando aprendas cómo, podrás ver la radiación infrarroja. No sé como es, no puedo hacerlo - sonriéndole otra vez, Banshee se dio cuenta de un detralle - ¿Y bien? ¿Me veo muy diferente en este mundo?

El chico la miró extrañado.

- ¿Nos... conocemos?

- Obviamente sí me veo diferente - rió Banshee - Bueno... sigue gustándome leer a Heinlein.

Ante aquella revelación, el muchacho abrió los ojos de par en par, como si hubiese descubierto una verdad que siempre había tenido delante.

- ¡Eres tú! - gritó - Bueno, la verdad ya no sé de que me extraño. He visto a tu amiga en este mundo, la que estaba en la cafetería el día en que nos conocimos y, la verdad, ya me costó creer que fuese la misma persona, pero después de eso debería haberme ido acostumbrando. Aunque sí que te ves diferente, muy diferente. No creo que hubiese adivinado que eras tú en un millón de años, con toda la gente que ha venido a verme hoy.

Las pruebas de “bienvenida” siempre eran así para todos, pensaba Banshe, y más si eras un... Banshee se fijó entonces en las hebras de energía que salían de la espalda del chico. Intentó sostener una con las manos. Era una sensación extraña, difícil de describir si nunca se ha experimentado. Las hebras no eran del todo materiales, aunque podía aguantarlas con una mano, parte de ella se hundía en la carne, provocando un ligero calor.

- Son extrañas - dijo él - ¿Qué son?

- ¿Aún no te han hablado de ellas? - él negó con la cabeza - Verás. En este mundo todos generamos cierta cantidad de energía mágica en nuestro cuerpo. A su vez, todos nosotros irradiamos cierta cantidad de energía mágica, la cantidad de energía que nuestro cuerpo no puede manejar y que debe expulsar si no utilizamos. Esa cantidad de energía nos marca el poder mágico que poseemos, debido a que todos los humanos podemos albergar más o menos la misma cantidad de energía en nuestro interior y lo que cambia es la cantidad que generamos. - Banshee hizo una pausa, acariciando la hebra que estaba en su mano - Tu caso es especial, generas tal cantidad de energía que la que expulsas se vuelve visible. Y ésta se manifiesta como finas tiras de energía, similares a alas. Es por eso que a los que son como tú los suelen llamar alados.

El muchacho hizo una mueca, mirando hacia arriba.

- No me he enterado de nada - sonrió

- Bueno, - rió Banshee - ya irás entendiéndolo. Te enseñarán también a hacer que desaparezcan, al menos temporalmente. Sea como sea, estas alas siempre estarán contigo, recordándote quien eres.

***

Fuera como fuere, el tiempo pasó en ambos mundos. El muchacho creció en experiencia dentro del Interior, siendo entrenado por otros exteriores como él. Le enseñaron a manejar sus poderes interiores, le enseñaron a dominar el fuego con el que estaba ligado.

Pero a Banshee no se le permitía entrar en la academia. Es cierto que podía escabullirse entre las sombras y entrar sin ser vista. Podía encontrar un lugar oscuro en el patio de entrenamiento, donde nadie la viese y observar los entrenamientos. Le divertía ver como Ondina practicaba con el muchacho, instruyéndole en el combate y viendo como incluso a la experimentada guerrera a veces le costaba mantener a raya al nuevo. El chico había demostrado una velocidad excepcional y mucho talento usando una espada en cada mano. Sin embargo, no podía acercarse sin ser vista.

Los únicos momentos en que podía pasar buenos ratos con él eran en el Exterior, tras terminar las clases de la universidad y reunirse todos juntos en la cafetería. Le gustaba oír a Alfa y Omega reírse con él. No era un Merodeador, pero se había integrado con los cuatro oficiales como si uno más de ellos se tratara.

Pero cuando eres un exterior, tienes dos vidas. Ambas son parte de ti y no estás completo sin una de ellas. Y por supuesto, Banshee sólo sentía que estaba con el muchacho a medias. Su relación con él no era completa.

Así que un día se arriesgó. Era de noche entonces, pasada ya casi toda la tarde y apenas quedaba ya nadie entrenando, salvo el chico que había decidido quedarse antes de marchar hacia el Exterior a descansar. En el patio de entrenamiento nada se veía, salvo sus alas brillantes que lo hacían parecer un ave envuelta en llamas. Estaba concentrado y con los ojos cerrados cuando Banshee se le acercó a él.

- ¿Te han dejado solo? - le dijo ella mientras entraba en el patio.

- Eso parece. Se fían ya de mí lo suficiente como para dejarme entrenar a solas - él abrió los ojos y miró hacia donde estaba ella.

- Vaya. Ya puedes ver en la oscuridad, - advirtió - me has visto llegar. ¿Que tal entrenar un rato conmigo? Puede ser interesante - Banshee sacó dos cuchillos que llevaba en la cintura.

- Está bien. Pero... ¿puedes ver también en la oscuridad? - el chico se concentró un momento, lo suficiente para hacer desaparecer las alas. Acto seguido se puso en guardia con las dos espadas en posición defensiva.

- Interesante - sonrió ella - has aprendido mucho en tan poco tiempo. - Ella también se puso en guardia. Aquello empezaba a excitarla mucho. Tenía ganas de combatir - Y sí, yo también puedo ver en la oscuridad - rió.

Banshee inició la ofensiva. En lugar de atacar de frente, dio un salto lateral con un pie y con el pie contrario se impulsó a continuación hacía el chico. Él se vio obligado a cambiar de posición bruscamente, para no dejar su flanco al descubierto y paró la embestida a duras penas. Banshee, lo había pillado por sorpresa, la última vez, decidió él. Acto seguido, él empujó a Banshee hacia atrás, lo que le hizo retroceder para no caer al suelo. El muchacho aprovechó para golpear dos veces, una con cada espada a sendos cuchillos y abrir la guardia de Banshee. Hecho esto aprovechó para dirigir una patada al estomago de su contrincante, lo que hizo que Banshee tuviese que echarse al suelo para poder esquivarla.

Dando una vuelta hacia atrás y de un salto, Banshee se levantó del suelo. El chico combatía bien y era rápido. Sí, definitivamente aquello le divertía mucho. Y estaba muy excitada. Volvió a la carga, esta vez propinando una serie de golpes con los cuchillos con la intención de abrir la guardia del muchacho, pero este era rápido y se defendía bien. En el último golpe de ella, el chico consiguió ponerse a un lado y golpear con el pomo de la espada en la espalda de Banshee. Ella cayó al suelo dolorida.

- Me estás engañando, ¿verdad? - dijo él divertido.

- ¿Qué quieres decir? - dijo ella también divertida en el suelo.

- Puedes hacerlo mejor, mucho mejor. Estoy convencido de ello. ¿ Por qué no luchamos con todas nuestras fuerzas? Quiero ver hasta donde puedes llegar.

Ella se levantó. Su cara era la de un demonio divertido, al que su víctima acaba de provocar. Sonreía con una sonrisa maligna y en su interior no deseaba más que lo que el chico le acababa de proponer. Aunque, tal vez, aquello sólo era por pura vanidad, pues ella sabía como acabaría aquello.

- Está bien - dijo ella sin dejar de sonreír. Y guardó los cuchillos. - Pero despliega las alas también. Así estaremos en igualdad de condiciones.

Él obedeció. En un momento las hebras de energía volvieron a aparecer, una a una, iluminando parte del patio de entrenamiento. Por su parte, ella extendió los brazos en posición diagonal hacia el suelo. De cada una de las muñequeras que llevaba surgieron cuatro finas cuchillas.

- Cuchillos psíquicos. - dijo ella divertida - Ahora te demostraré el verdadero poder de lucha de un Merodeador.

- Adelante - dijo él sin vacilar. Y repitió la posición de inicio anterior.

Pero lo que fue un inicio de combate similar, se convirtió en algo totalmente distinto. Banshee volvió a usar un salto lateral para atacar por el flanco, pero esta vez apenas se la vio venir. Él ni siquiera estuvo seguro de si le había tocado con los cuchillos o si había sido una ráfaga de aire lo que lo había golpeado. Seguidamente, ella comenzó a propinar un vendaval de golpes sin dar tregua alguna pero sin intención de golpearlo a él, sino a sus espadas.

- Por cierto - dijo ella sin detenerse - no te preocupes si mis cuchillos te atraviesan. Sólo hieren si tengo intención de que lo hagan. - dicho esto, Banshee le propinó un golpe con los cuchillos en el vientre. Él notó como los cuchillos se hundían en la carne. El dolor le hizo apoyarse con una rodilla en el suelo, pero al mirar no tenía herida alguna y el dolor se iba desvaneciendo. - ¿Ves? - dijo ella divertida.

Él sonrió. Volvió a ponerse en pie, pero está vez fue él quien atacó. Inició su turno de estocadas, pero fue en vano. Banshee apenas parecía moverse para bloquear los ataques, simplemente ponía el cuchillo iba a ir la espada. Dio un paso atrás y se abalanzó sobre él para cambiar los papeles y ser de nuevo ella la atacante. Tras una furia de golpes, una de las espadas salió despedida por el aire, aún así él mantuvo la posición conforme pudo. Pero al cambo de unos cuantos ataques no pudo más y cayó al suelo.

Entonces hubo algo que la misma Banshee no tuvo en cuenta. Mientras él caía al suelo, ella se enredó en sus alas y cayó sobre él. Él se quedó en el suelo apoyado sobre sus codos, ella de rodillas sobre él y ambos se quedaron mirando. Excitada como estaba después de su exhibición de poder y en aquella posición, ella no pudo aguantarlo más y se abalanzó sobre él.

Y así terminó el combate, mientras él se quedaba sin aliento, mientras ella le besaba....

lunes, noviembre 12, 2007

Tales From The Inner Lands - Principio de la Oscuridad (Parte I)

Banshee corría por en medio de las callejuelas de la ciudad en ruinas. Dos lagartos malditos podían ser sencillos de despachar, dos humanos malditos posiblemente también, dependiendo de quien se tratase. Pero aquel grupo podía ser un problema al que no estaba dispuesta a enfrentarse. Además, ellos no trabajaban así, ellos eran los Merodeadores y trabajaban en grupo. El propósito de correr no era huir de sus perseguidores, sino de servir como señuelo para atraerlos al resto.

- ¡Jefa! - oyó la voz de Alfa por su intercomunicador – te acercas a nuestra posición. Omega y yo estamos listos.
- Yo también estoy lista y en posición – añadió Nana después de que Alfa terminara de hablar
- Muy bien. Alfa, Omega, encargaros de los dos pesados estos. Mientras tanto, Nana, tú y yo nos ocuparemos de los reptiles.
- Entendido – se oyeron tres voces al unisono

Los lagartos corrían rápidos detrás de Banshee, seguidos de cerca por los dos malditos. Si la Mancha podía convertir en bestias a los humanos, se podía imaginar en qué podía llegar a convertir a un animal, incluso aquella raza de lagartos que por naturaleza eran hervíboros y muy pacíficos. Por desgracia para ellos, también eran propensos a ser malditos. Banshee corría sin darles tregua. Su talento de dominar el aire le permitía prácticamente correr como si fuese parte de una ráfaga más de viento.
Corrió hasta el final de una calle y allí se detuvo, esperando la llegada de los reptiles, sin vacilación alguna, incluso cuando los animales eran tan enormes que debía elevar la vista para mirarles los ojos e incluso cuando se dirigían hacia ella sin detenerse.
Dos figuras salieron de ambas esquinas de la calle. Con un movimiento casi imperceptible, cortaron el paso a los humanos. Acto seguido y con similar habilidad, propinaron una serie de golpes a ambos malditos que hizo que cayeran al suelo inconscientes y posiblemente con algo roto. Mientras tanto, una extraña música de flauta sonaba desde entre las ruinas y hacía que los lagartos frenasen su carga. Uno de ellos, sin embargo, intentó propinarle un mordisco a Banshee. Sin esfuerzo, ésta esquivó la dentellada y clavó sus cuchillos en el cuello del animal, provocándole la muerte. El otro lagarto caía inconsciente al suelo, presa del canto mesmerizante de la flauta. Banshee sonrió satisfecha mientras el resto del grupo se acercaba.

- ¡Muy bien! - guiñaba un ojo al resto – Me encanta trabajar con vosotros, sois geniales. - Alfa y Omega se propinaban un golpe amistoso el uno al otro, mientras que Nana sonreía al oir las palabras de satisfacción de su líder.
- Somos buenos y punto – decía entre risas Alfa
- No te lo creas mucho – le sacaba la lengua Omega – se te va a subir a la cabeza.
- Ahora nos falta lo que hemos venido a buscar – prosiguió Banshee – el cristal psíquico no debe estar lejos.

Los cristales psíquicos eran una materia capaz de albergar gran cantidad de energía. Curiosamente, su existencia se encontraba ligada a los malditos y sólo ellos eran capaces de utilizar la energía acumulada en su interior, además de ser atraídos  hacia éstos. Los Merodeadores por su parte, podía aprovechar igualmente la energía en el interior de los cristales y la utilizaban principalmente para hacer funcionar sus cuchillos psíquicos. Que ellos pudiesen también, era un efecto remanente de haber estado una vez maldito.
Banshee se concentró, percibiendo las vibraciones psíquicas del cristal. Estaba cerca y era fácil de encontrar. Allá entre los escombros de lo que había sido un edificio lo encontró, sin demasiada dificultad. Un fragmento de cristal bastante grande, de unos 30 centímetros de longitud. Banshee lo miró satisfecha y volvió a sonreír.

- ¡Listo! - se dirigió al resto – ahora ya podemos volver. Dentro de nada el nuevo será acompañado a través de su primer viaje a través de un portal y quiero estar allí cuando suceda.
- ¿Uuuh? - Alfa se acercó a Omega para hablarle al oído, aunque sin embargo, sin intención de que no se lo escuchara – la jefa tiene mucho interés en el nuevo.
- No se lo digas a nadie – Omega imitó a Alfa – pero creo que se ha enamorado.

Banshee los miró a los dos y les frunció el ceño. Ellos por su parte ahogaron una carcajada sonora.

- ¿Por qué no os vais a la mierda los dos? Es una orden.
- ¡Sí, señora! - gritaron al unisono los dos – ¡Ahora vamos! - acto seguido desaparecieron de la vista de Banshee
A su vez, Nana dedicaba una sonrisa a su amiga.
- ¿Estás nerviosa? - le dijo, aún sabiendo la respuesta
- Bastante, ya sabes lo que significa ese chico para todos
- ¿Sólo eso? - levantó las cejas Nana
- Bueno, vale. Me gusta. Y tengo muchas ganas de ver su aspecto en el Interior
- Estate segura de que será tan mono como en el Exterior – Nana le guiño un ojo a Banshee. Hecho esto se dirigió hacia donde había visto desaparecer a Alfa y a Omega.
- De eso no tengo la menor duda – se dijo a sí misma en voz alta Banshee. Y se dirigió a reunirse con el resto.
 
***
 
- ¿Cómo que ya lo habéis traído aquí?- la cara de Banshee era la de la misma incredulidad al oír las palabras de Ondina.
- Lo siento, estabais fuera y me estaban presionando para que lo hiciese lo más rápido posible. No sabía cuando ibas a volver, así que tuve que tomar una decisión
- ¡No me vengas con historias! Sabías lo importante que era esto para mi y que volveríamos enseguida – Banshee bajo la mirada y se puso la mano en la frente, enfadada... muy enfadada – Esto no te lo voy a perdonar nunca, Ondina.

Ondina exhaló aire sonoramente, sin saber que decir. Al cabo de unos segundos, concluyó:
- Bueno, al menos si quieres te puedo acompañar a verlo. Hay algo más que deberías ver, ese chico puede llegar a ser mucho más de lo que nos pensábamos.
La cara de Banshee se alegró por un momento, olvidó el rencor que le había causado Ondina y se vio aliviada con lo que le ofrecía. Pero se preguntaba a qué se refería con esa última afirmación.
- ¿Más de lo que esperábamos? ¿Qué es?
- Sígueme – le indicó Ondina – te lo mostraré. Creo que te va a gustar verlo por ti misma. Además, creo que querrás ver su aspecto aquí en el Interior.
- Más que nada en el mundo – pensó Banshee
 
***

Ondina llevó a Banshee a través de la Academia de los Llegados, un lugar donde se preparaba a los que acababan de atravesar un portal a afrontar su nueva vida. Los exteriores eran tratados como parte de la sociedad una vez llegaban a los Reinos Interiores, sin embargo, nadie les enseñaba a serlo. Era por ello que existía aquel lugar, una academia para entrenar a los nuevos, llevada por aquellos que ya habían pasado por la experiencia. Eso tenía sus ventajas, pero tenía sus inconvenientes para Banshee. No había nadie mejor que conociese por lo que tenía que pasar un exterior que otro exterior, por lo que los mejores entrenadores siempre eran éstos. Sin embargo, los más reacios a tratar con malditos o incluso exmalditos, eran los propios exteriores, ya que aquellos malditos habían sido alguna vez compañeros suyos y eran ellos los que tenían que cargar con este dolor. A Banshee le hubiese sido imposible entrar en aquel lugar sin ayuda de Ondina... o sin colarse sin ser vista, como hacía muy a menudo.
Al llegar a uno de los laboratorios médicos se detuvieron. El chico estaba allí, recibiendo un chequeo. Estaba de pie, sobre un scaner de cuerpo entero, completamente desnudo y con los ojos cerrados.
- De la raza del fuego – se dijo a sí misma cuando lo vio, abriendo los ojos de par en par y acelerándose el corazón. Ni siquiera que estuviese ver al chico desnudo había hecho que se excitase tanto. Su piel anaranjada, su pelo de un color rojo intenso y sus ojos, que ahora no podía ver, pero que indudablemente eran del mismo color, lo habían conseguido. El deseo o el sueño que tenía Banshee desde que conoció a aquel chico se había cumplido y, al mirarlo, Banshee pensaba que incluso lo había superado con creces.
Además, como decía Ondina había algo más. De la espalda del muchacho brotaban unas finas tiras rojas espectrales de energía pura. Se alargaban desde ésta hasta casi tocar el suelo y flotaban sin tocarse unas a otras.

- Un alado – dijo Banshee, tocando con los dedos el cristal de la ventana que la separaba de la habitación donde estaba el chico.
- Un alado – repitió Ondina – Increíble, pero cierto. He revisado los archivos de la Academia y no he encontrado antecedentes de alguien que fuese un alado desde la primera vez que entró en el Interior. Ese chico es único.

Pero a Banshee no le importaba aquello. Lejos de toda la política de la Academia y de la lucha contra los malditos, para ella aquel chico era único... pero de otro modo.

jueves, noviembre 08, 2007

Coredump - Volcado de Memoria (IV)

Y seguimos, que nos faltaba uno ^^

Como siempre, recomiendo leer al menos Volcado de Memoria (II) y no esta de más leerse Volcado de Memoria (III) ya que pueden haber datos para poder seguir mejor esta entrada.
LA PLAGA
La maldición no afecta a todos por igual. La Mancha afecta antes a los más débiles que a los más fuertes, pero a cambio añade los poderes de las sombras a aquellos que ya tuviese el maldito afectado por él. Prueba de ello son los integrantes de la Plaga, capaces de rivalizar uno a uno contra los Inmortales, sus eternos rivales. Aún cuando la Plaga es un grupo independiente y bastante caótica, se dice que una figura mueve sus hilos desde las entrañas de la Mancha: Dark Raven. Sus integrantes son: Slash - Líder del grupo y tal vez el integrante más fuerte de ellos. Slash mantiene una lucha personal con Céfiro desde que en un encuentro con el arquero, éste estuvo a punto de quitarle un ojo a Slash. Desde entonces, Slash conserva una cicatriz en su ojo izquierdo y un fuerte odio hacia Céfiro. Slash recibe su nombre por utilizar el viento como arma, haciendo que corte como cuchillas lanzadas contra sus enemigos. Caribdis - El más nuevo de la Plaga es una prueba de como no se deben hacer las cosas cuando se trata con malditos. Escilla y Caribdis eran amantes antes de ser malditos. Dado que las relaciones amorosas no encajan bien en las sociedades de malditos, lo más probable es que hubiesen acabado huyendo de entre ellos. Pero no fue así. Antes de que esto fuera posible, Ondina y Escilla tuvieron una pelea a muerte. Ondina salió victoriosa de aquello y Caribdis juró venganza contra quien había acabado con su amante, perdiendo toda esperanza de redención. Jinx - La historia de Jinx es similar a la de Banshee en concepto, aunque no en forma. Jinx fue un chico con mala suerte, allá donde fuese le acompañaba y le hacía la vida imposible. Cuando consiguió atravesar un portal al Interior, creyó que por fin su suerte cambiaría, pero no fue así. Fue maldito y esto provocó que se hundiera en una tristeza absoluta. A diferencia de Banshee, él no tenía un amigo que lo sacara de allí y fue consumido más y más por la Mancha. Pyrexia - Posiblemente la más peligrosa del grupo sin ser necesariamente la más fuerte, Pyrexia disfruta con la violencia y viendo como las llamas lo devoran todo. Ella nunca ha tenido posibilidad de redimirse; cuando era exiliada ya era violenta y se enzarzaba a menudo en peleas por el simple hecho de golpear a alguien. Cuando entro en el Interior se serenó durante el tiempo que recibió entrenamiento, pero al poco fue maldita y su anterior naturaleza volvió a surgir.

jueves, octubre 25, 2007

Alice Bloodrose. Biografía de un Vampiro Malkavian

Rebuscando entre CDs viejos, he encontrado un relato que en su día me gustaba cómo quedó. Se trata de la biografía contada por ella misma de Alice Bloodrose, un personaje creado para una partida de Vampiro: La Mascarada. Os dejo con él, a ver que os parece. ALICE BLOODROSE ¿Hola? ¿Hay alguien? ¿No? Entonces hablaré para nadie.

Os voy a contar mi historia, la de una niña rica británica que acabó siendo algo totalmente diferente. No os voy a decir qué o acabaría perdiendo la intriga… pero sabiendo que esto te lo está contando un vampiro Malkavian poca intriga puede tener.

Bueno, pues eso. A lo que iba:

Nací hace ya unos 100 años, poco más, poco menos en la colonia británica de la India, rodeada de sirvientes, vacas e hindúes (cosas que tiene la India, hay muchos).

Mi padre, un mal nacido comerciante que se casó con una dama de la alta sociedad victoriana. Luego me tuvieron a mí, que cosas.

Tendría yo unos 10 años cuando mi padre se arruinó por completo. Tuvo la genial idea de asesinar a mi madre y luego suicidarse. Después de eso y sin familia, me mandaron a un orfanato en Inglaterra, donde pasé unos años difíciles (los orfanatos ingleses no tenían fama de ser como el castillo de Harry Potter, precisamente).

A los 14 años me escapé, harta de vivir en ese tugurio, y acabé en otro tugurio similar: las calles de Londres. Durante varios años me las arreglé bastante bien. Encontré amigos en ellas, buscaba comida en donde podía y de vez en cuando robaba a pequeña escala (bollos, pan o cualquier cosa que pudiese echarme a la boca).

Tres años más tarde conocí a Oliver. Me ayudó en cuanto pudo para que saliese de la calle. Me dio trabajo ayudándole en su taller de aviones y me enseño a pilotarlos. Un tío majo, después de serlo lo mataron. Voló junto a la aviación inglesa en la primera guerra mundial. Murió en un incendio….

…. Os pillé. En realidad lo derribaron los alemanes, o los austriacos, no se, da igual. El caso es que se chafó los morros con el ala del avión y eso hizo que el cerebro se le saliese por detrás.

La muerte de Oliver acabó con mis enlaces con el mundo humano. Cuando supe la noticia, recuerdo que mi cabeza empezó a darme vueltas (en sentido literal, o eso recuerdo yo) y todo se apagó a mi alrededor.

Creo que por un tiempo me volví loca. Afortunadamente me he curado…

Estuve vagando un tiempo sin rumbo ni dirección. No se cuanto tiempo. No veía nada ni a nadie. Vomité varias veces… a alguien no le hizo gracia.

Entonces apareció Tío. Tío era muy majo, más que Oliver me atrevería a decir. Me enseño a mirar por sus ojos y ver, me enseño a escuchar por sus oídos y oír. Empecé a ver de nuevo, vi a nadie y lo saludé (sé que me estás leyendo), veía a las personas que veía antes, veía fantasmas. Veía conejos blancos entrando en madrigueras, gente detrás de los espejos, extraterrestres, enanitos de 7 en 7. Veía muchas cosas que sólo yo podía ver. Tío me llevó a una sala donde la gente caminaba por el techo. Allí me presentó a sus amigos, una mujer vestida de blanco con el pelo a conjunto, un tipo que hablaba mucho y otro que decía ser el padre de todos los que estábamos allí. Me dijeron que buscara un sitio entre ellos. Luego se fueron todos, excepto la dama de blanco.

Ella me enseñó muchas cosas, me enseño a coger una pajita para chupar sangre del cuello de la gente sin que se diesen cuenta. Me enseñó a mostrarles como ver por mis ojos y como hacer que los ojos del resto no me viesen. Después de enseñarme todo eso nos despedimos y dijimos que nos encontraríamos más tarde.

Empecé a viajar por el mundo, a ver cosas y guardármelas en mi cabeza. Durante la revolución bolchevique me dediqué a pegarle collejas a los rusos, durante la 2ª guerra mundial jugaba a la gallinita ciega en los campos de minas alemanes. Durante el régimen franquista en España jugaba al pilla pilla con la guardia civil española. Como nadie no quería jugar conmigo me marché al nuevo mundo (mala persona). Me fui a América, estuve un tiempo con unos tipos que llevaban flores por todo el cuerpo y sólo hablaban de paz y amor, hay quien dice que me vio en la Luna, junto a Neil Amstrong, pero eso es mentira, juro que se lo han inventado.

¿Y que es de mí hoy en día? Bueno, pues hace poco me hice con una mierda de fábrica de nosequé que funcionaba de pena y la convertí en una fructífera fábrica de comida para perros. ¿Y ahora? Bueno, va siendo hora de cumplir una vieja promesa. Vamos a buscar a la dama de blanco….

jueves, octubre 18, 2007

Tales From The Inner Lands - Primer Encuentro

No más volcados de memoria. Hoy algo un poco más serio: un relato corto (aunque bastante más largo que una entrada normal) que cuenta cómo se conocieron Banshee y Dark Raven. Recordad que tanto Dark Raven como Ondina y Céfiro, salen descritos en Volcado de Memoria (II) y Banshee en Volcado de Memoria (III). Si queréis tener más datos del trasfondo tanto de ellos, como del mundo que los rodea, no dudéis en leerlos si no lo habéis hecho ya. Sin más, os dejo con el relato. Que lo disfrutéis. 
 
PRIMER ENCUENTRO

Banshee corría por los pasillos de la universidad. Estaba contenta, muy contenta, capaz de comerse el mundo. Había acabado las clases y pronosticaba un gran día. Corría escaleras abajo, bajando los escalones de dos en dos. Cosa rara en ella, porque normalmente le costaba bastante bajarlos de uno en uno. Solía acabar resbalando y cayendo de culo, para desdicha de su dolorido trasero y para diversión de quien la veía caer. Pero hoy no, hoy tenía demasiada prisa para caer. O tal vez era esa sensación de flotar en el aire la que la mantenía sin apenas tocar los escalones.

Llegó a la cafetería y dio un repaso visual a toda la sala. Varias pijas charlando, un tío bueno al que ya tenía calado pero que posiblemente nunca le dirigiría la palabra (ella era así, que remedio u_u), un par de camareras recogiendo las mesas sucias. Maldición, Alfa y Omega habían entrado a clase ya. Y volvió a maldecir cuando vio quien había allí: a un lado se encontraban Ondina y Céfiro manteniendo una discusión sumamente divertidos. Bueno, hoy estaba de buen humor, los saludaría por lo menos.

Ondina había sido en tiempos pasados la mejor amiga de Banshee. Pero sucesos diversos que ahora no vienen al caso (y tal vez el hecho de que Banshee estuvo a punto de matar a Ondina de forma poco accidental) hicieron que su amistad quedara dividida. Ahora se veían a menudo, aunque Banshee se sentía incomoda con Ondina e intentaba evitarla. Por su parte, Ondina le guardaba cierto escepticismo por el hecho de que Banshee fuese maldita por la Mancha, aparte de hacérsele incomodo el hecho de que estuvo a punto de morir en sus manos.Por su parte, Céfiro era la mano derecha de Ondina en el Interior, el mundo más allá del nuestro. Un tío bastante guapo a opinión de Banshee, que se preguntaba como conseguía cazarlos Ondina (¬¬). Los rumores decían que en el Exterior estaban saliendo. Que se lo estaba tirando, eso seguro. Ondina no perdía el tiempo en esos aspectos.

- ¡Hola! - dijo Banshee a la pareja, con una sonrisa de oreja a oreja - ¿Habéis visto a mis compañeros? - ¡Mira quien está aquí! - sonrió divertida Ondina, ignorando completamente la pregunta – Precisamente estábamos esperándote. - La parejita feliz han estado hace un momento y se han marchado – dijo Céfiro, contestando a la pregunta y refiriendose a Alfa y Omega de forma burlona – La chica de las rastas no ha estado por aquí.

Banshee puso cara de tristeza. Había perdido la oportunidad de intentar que Alfa y Omega se quedasen un rato más por la cafetería (que mala influencia xP) y posiblemente Nana no había bajado aún... de pronto se le pasó por la cabeza la idea de que Ondina había dicho que la esperaba para algo...

- Esto... ¿has dicho que me esperabais? - dijo sorprendida - Cierra los ojos y siente la esencia de los que están dentro de la cafetería – le indicó Céfiro – te sorprenderá lo que vas a sentir.

Banshee obedeció. Cerró los ojos y trató de leer la esencia de las personas allí dentro. Las esencias de Céfiro y Ondina eran bastante fuertes. Aunque ocultas, podía leerlas porque sabía que estaban allí. La mayoría eran humanos corrientes, nada que valiese la pena. Pero al llegar a un rincón de la cafetería, percibió una tensión de esencia muy elevada. Si su sentido para captar la esencia pudiese quedarse ciego, sería comparable a encender de repente una luz potente delante de los ojos.

- ¡Diooos! - dijo sorprendida Banshee - No, no es él – dijo con ironía Ondina – pero se aproxima más que nosotros. El poder de ese chico es extraordinario – Ondina señalaba a una figura solitaria, sentada en el fondo de la cafetería. - ¿Y que queréis que haga yo? - Banshee se quedó mirando al chico. De piel clara, moreno, delgado y con gafas. Un poco raro. Estaba leyendo un libro, sentado sólo en un rincón sin ninguna compañía. - Es mono – dijo al fín.

Céfiro empezó a reír y Ondina le dedicó a Banshee una sonrisa burlona. Banshee ya sabía de qué habían estado hablando antes de llegar ella.

- ¿Lo ves? Ya te lo dije, Céfiro. Como si no la conociera desde que íbamos al instituto. Sé perfectamente como piensa (:D)- hizo una pausa - Necesitamos que alguien se gane su confianza para contarle quién es realmente. Por desgracia no creo que si ninguno de nosotros dos se le acerca, le crea cuando le contemos la historia de que hay dos mundos paralelos y que puede viajar entre ellos. No podríamos ganarnos su confianza. En cambio tú sí.- Ondina frunció el ceño sin deshacer su sonrisa burlona – Lígatelo. - ¿¡ Queeeeeé!? - los ojos de Banshee se abrieron de par en par, sin poder creer lo que oía. - Vamos... estoy seguro de que ese chico está ansioso por echar un polvo. No te será difícil – le guiñó un ojo – Además, necesitas relacionarte un poco más con los chicos. - Ya me relaciono con Alfa y Omega – dijo un poco avergonzada Banshee

Ondina miró a Banshee con cierto desdén.

- ¡Maldita sea! Los gays no cuentan – dijo casi gritándole – estoy hablándote de sexo, de echar un polvo, de copular. Ahora ve ahí y lígate a ese tío. Y cuando digo ahora es ¡Ahora!

Banshee quería hacerlo, quería intentar ligárselo. Pero no podía. No así tan de repente (>.<) No lo había hecho nunca... ni siquiera lo había intentado.

- Si no lo haces por ti – continuo Ondina – hazlo por redimirte. Ese chico puede ayudar mucho a los reinos del Interior a luchar contra la Maldición. Si eres tú la que lo trae, estoy seguro de que la gente te perdonará un poco más que una vez estuvieses maldita.

Banshee no sabía si Ondina estaba haciendo todo aquello porque realmente la necesitaba, por diversión o simplemente por joder un poco. Pero en fin, allá iba. Tomó aliento y se dirigió al fondo de la sala. Las piernas le temblaban y la cafetería se alargaba más y más. - Por favor, no tropieces ahora (>.<) - se repetía una y otra vez. Después de varios kilómetros (en la cabeza de Banshee lo habían sido), llegó delante de la mesa.

- H... ¡Hola! - consiguió decir, mientras pensaba – Original, muy original. Venga, aún no pareces una tonta rematada. ¿Qué le digo después?... ¿Que tal guapo? No, ¡Dios! >.< ... ¿Qué haces? ... ¿No es obvio? ¡Está leyendo!

- Dime. ¿Puedo ayudarte? - dijo el chico, levantando levemente la mirada de su lectura.

- ¿Quieres echar un... ¡Maldita Ondina! Menos mal que esto no he llegado a decirlo, solo lo he pensado. Te mataré, te mataré... juró que lo haré... no sé por qué fallé aquella vez ¬¬ - de pronto se le ocurrió mirar el título del libro y al fin consiguió decir - ¿“Tiempo para amar”? Cualquiera diría que te gustan las novelas románticas- ¿el sarcasmo funcionaría?

El chico le dedicó una mirada fija, mientras le fruncía el ceño

- Pues “Cualquiera” se equivocaría – le dijo. Obviamente el sarcasmo no funcionaba. Él sabía hacerlo mejor. Sin embargo, Banshee ya tenía más claro qué hacer. Se sentó delante del él. - Personalmente, prefiero “Puerta al verano” - le sonrió

Él cerró el libro, marcando la hoja con un dedo y miró sorprendido a Banshee. Ella mientras tanto sintió cierta satisfacción. Había conseguido lo que quería (^_^)

- ¿Te gusta leer a Heinlein? - ella se limitó a sonreir aún más cuando oyó la pregunta. - increíble, no suelo encontrar a gente que le guste leer, y menos ciencia ficción.

En ese momento, Banshee estaba eufórica por dentro. Aquello era facilísimo. No entendía por qué no lo había intentado antes. Decidido... debía hacerlo más a menudo (^_^)

Sí, decididamente. Hoy iba a ser un gran día.